Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Empieza la temporada. Cazorla-La Iruela.
Empieza la temporada. Cazorla-La Iruela.

Empieza la temporada. Cazorla-La Iruela.

Un año más que tenemos, que atesoramos. Y lo vamos a disfrutar.
Después de una larga temporada de lluvias, volvió el sol, para acompañarnos en una nueva escapada, para nuestras dos ruedas y mil historias.

Y realmente, el lugar elegido para empezar, no puede ser mejor. Cercano, naturaleza a tope, espléndido.

Esta vez encontramos sitio en el hotel de la plaza, hotel Ciudad de Cazorla, confortable y céntrico. Siempre muy solicitado.

Llegamos el viernes, y nos quedaríamos hasta el domingo, día de la carrera en La Iruela. Iba a ser una cronoescalada, la 1ª que se iba a celebrar en esta localidad, a cuatro minutos en coche de donde nos alojábamos.

El viernes llegamos para la comida. La hicimos en el restaurante del hotel. Tenían un menú que no estaba mal.

Después un paseo aprovechando el magnífico día.

Arriba, en el Balcón de Zabaleta y abajo al lado del Río Cerezuelo que discurre por Cazorla. El río, a tope.

Y paramos a tomarnos un café.

A descansar y luego visita nocturna.

Al fondo el Castillo de la Yedra, con el que hemos abierto esta nueva entrada. Majestuoso paisaje. Castillo defensivo sobre el río Cerezuelo. Estas vistas las podrás ver infinitas veces y siempre admirarás.

Por la noche ya bajaba la temperatura y nos recogimos hasta el día siguiente. Que sería el sábado.

Al salir del desayuno, observo algo. Esperad, que os cuento:

Siempre he sido una persona observadora, para bien o para mal. Dotes que aún conservo, a pesar del paso de los años, esas dotes que me permitían observar quién nos robaba disimuladamente en la tienda de mis padres y que yo descubría también disimuladamente y le decía a la clienta: “Perdone, le cobro también lo que lleva en la bolsa, que se le había olvidado decírmelo”. «Ah, sí, perdone», me decía. Bueno, con esas dotes, al salir del desayuno, el sábado, vi que en el hotel, que es pequeño, había una pequeña puerta donde ponía “gym”, como escondida. Se lo dije a Luis. Pues podemos preguntar a ver si tienen bici, y entreno un poco ahí, me dice él.

Pues sí. Tenían una bici. Pues vamos. Y yo, ¿qué? Pues tú haces otra cosa. Y otra cosa hice.

Y también algo parecido a pilates. Bueno, digo yo.

Y después a andar.

Un gustazo de día. Y mirad cómo va el río.

El sendero del Río Cerezuelo lo tenían cortado por desprendimientos. Por eso subimos al castillo.

Noelia nos mandó estas fotos. Habían ido a Jaén.

Habían utilizado su gran foto que les hicieron postboda en el Castillo de Baños de la Encina, para promocionar y hacer publicidad de la empresa de fotografía de su boda. Esa foto tan espectacular con ese velo de novia de otro mundo.

Un sábado magnífico. Volvimos a comer y cenar en el hotel. Se comía tranquilo y eso siempre nos gusta. El sábado Cazorla estaba tope. Todos los bares llenos. La ensaladilla y las croquetas nos gustaron.

Cómo se pasa todo de rápido. Sin darme cuenta ya hemos llegado al domingo. Toca madrugar un poquito. A las 8:00 desayunando. En el hotel, claro. Nuestra tostada con aceite de Cazorla y tomate y jamón, si apetece.
Había que recoger dorsales pronto. En La Iruela. Pueblo que se continúa sin claro límite con Cazorla. Pueblo en el que hicimos esa excursión nocturna una Semana Santa en territorio de brujas. 🧙‍♀️. Y que nos lo pasamos tan bien.

Dorsal y a entrenar para entrar en calor.

Salida a las 10:00.

Estrenaba ropa. Ahora el culote es azul y el maillot más amarillo. Todo chulo. 😎.

7 km de subida. Cundo termina me dice: “Fatal. Me he ido al principio por otra calle y he perdido mucho tiempo“. Al rato, me dice, soy tercero. Digo, “Bravo, estamos en el podio”.

Y yo, mientras bajaba con la bici, esperando en el pueblo.

Al solecito.
Y me fui para la plaza, que allí entregarían los trofeos.

Nos hemos traído nuestra botellita de aceite. Es lo que más nos gusta.

Nos hemos dado un baño de sol y naturaleza en Cazorla. Luis empezó la temporada. Con alegría. Con esfuerzo. Yo “cogí“ unas pesas.

Dicen que la longevidad está en el músculo. Que es la clave. Que hay que fortalecerlos. Yo, por eso, y porque soy muy aplicada, me pongo manos a la obra.
Deseo que os haya gustado el comienzo de temporada y hasta la próxima. ¡Vamos, vamos!

4 comentarios

  1. Anna y Juan Antonio

    Hola amigos, muy bien con esta primera crónica de temporada,¡ Y escrita en tiempo récord!… porque ya sabías que estábamos esperando tu relato.😉

    El fin de semana después de las borrascas ha sido espectacular y como colofón, Luis se vuelve a subir al cajón.Enhorabuena.

    Ya sabemos lo observadora que eres, me pillas todas las señas que le hago a mi compañero de partidas.

    Muy bien lo de las pesas, ya se lo digo también a Ana, que tenéis que venir un día a mis entrenamientos de fuerza que seguro que os gustará.

    Muy chula la foto de Noelia y Tomás con ese velo envolvente.

    A seguir con esta buena costumbre de contarnos vuestras aventuras,

    Un abrazo
    ….

  2. Ciclista con los nervios nerviosos

    Querida Vitori. Como has escrito tenemos un año más, pero tú sigues igual de guapa que siempre, aunque ahora más atractiva si cabe. Yo, al contrario que tú, tengo un año y seis kilos más. Y me da la impresión de que ya no me van a perseguir las chicas como cuando tenía quince años -esa es la causa de lo borde que me muestro muchas veces-. Hecha la presentación paso a comentar tu blog. Desde que llegamos el viernes no hemos parado de comer: Zumos y tostadas de tomate y jamón en los desayunos; ensalada de perdiz, paté, andrajos, paletillas de cordero o merluza a la romana para comer; ensaladilla, croquetas y queso con membrillo para cenar; a lo que se añaden los cafés, churros y helados con nata para pasar la mañana o la tarde entre comida y comida. Y todo ello regado con vermut, cerveza y buen vino. Esta forma de comer tan ansiada está relacionada también con el ciclismo de antes. Julian Berrendero, figura del ciclismo de los años treinta y cuarenta del siglo XX, escribe en sus Memorias que eran habituales las etapas de trescientos kms en el Tour de Francia y que los ciclistas tenían que ir parando por el camino para reponer fuerzas. Nos cuenta que en una de aquellas etapas él se zampó tres pollos asados con un ansia que parecía que se acaba el mundo. Esto me ha hecho recapacitar sobre lo que has dicho sobre lo importante que es tener a los músculos contentos para alcanzar un edad avanzada. Y aquí quiero hacer una matización. Yo quiero trabajar el músculo pero no me gusta hacerlo en solitario. Te necesito a tí. Algo que he aprendido estos últimos años es que existe el alma inmortal, y que al morir el cuerpo el alma pasa a otra dimensión. Si esto fuera verdad, a mi me daría igual ir a San Junípero o a la residencia, pero contigo.
    Para terminar quiero darte una aproximación filosófica al tema que hemos tratado. Uno de los primeros que habló de la importancia de la comida y la bebida fue Platón en su obra El Banquete. Alrededor de la mesa, comiendo y bebiendo, es importante mantener una buena conversación. También Epicuro afirmó que es bueno todo lo que produce placer para alcanzar una vida feliz, pero para que el placer sea real debe ser moderado y racional. Tampoco podemos olvidar a los cínicos, que eran unos sosos y se ponían de perfil en todos los temas y en esto del yantar eran muy austeros. Como ves, para gustos los colores. Los hay apolíneos y también dionisiacos en esto de disfrutar el cuerpo. No tenemos más tiempo; te escucho que me estás llamando para comer y tengo que dejarlo. Otro día te contaré la noción de cuerpo en Foucault.
    P.D.: Un inconveniente de comer tan a menudo es que subí la Iruela que parecía que tenía plomo en los bolsillos, pero yo tan feliz de mostrar esos músculos acumulados en la cintura síntoma de mi felicidad a tu lado.

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