Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Subida al Alto de la Bolina
Subida al Alto de la Bolina

Subida al Alto de la Bolina

Hoy, día 8 de Marzo, día Internacional de la Mujer, escribo esta crónica de un ciclista y su mujer, que soy yo. Hemos disfrutado de una nueva carrera, en un nuevo marco, y acompañados de muchos amigos. Cada día son más las mujeres que participan y eso es genial.

Se celebraba la carrera en Málaga. Salida del Rincón de la Victoria. Un lugar encantador como luego pude descubrir.

Había buscado con tesón un alojamiento en esta zona. Pero no lo encontré. Entonces decidí que nos alojaríamos en Málaga, y elegí un hotel que conocíamos y es bueno. NH Málaga. Muy cerca de todo. Teníamos idea de hacer alguna visita cultural. Esa era la intención inicial.

Llegamos el sábado para la hora de comer. Como no queríamos movernos mucho de la zona, al Corte Inglés que nos fuimos. Y comimos en su restaurante. Bastante bien: ensalada tropical, con lechuga, tomate, piña, aguacate, naranja, fresa, kiwi, higos dulces… Después yo me pedí lenguado a la plancha y Luis arroz a banda. Comimos bien.

Me quedé a gusto.

Estábamos en El Corte Inglés, que no se olvide.

Pues había que pasar por la zapatería. Viene la primavera y necesito algo. Hace un año, una dependienta de este centro malagueño me vendió en un momento dos sandalias. Y la vi. Hasta miedo me dio. Pero me dirigí a ella. ¡Es tan amable!
¿Sabéis cuántos pares me compré? Tres pares. Ella siempre me ofrece todo, todo, y yo le tengo que decir basta. Ella me dice, lo que quiera, no hay prisa, mírelo bien. Y ya está. Tres pares.

Cargaditos (Luis se compró otros dos), nos fuimos para el hotel. Y era un poco tarde. Se acabó la visita cultural. De todas maneras habíamos leído que el museo Picasso y el Ruso estaban cambiando colecciones y no parecía el día más adecuado para ir, o así lo pensamos nosotros.

Descansamos un poco y a cenar. Antes paseo por la calle Larios.

Muy animada, como siempre.

Nos dirigimos al Pimpi. Estaba llenito pero encontramos una mesa. Pedimos una ensalada malagueña, que nos encantó.

Patata, bacalao, cebolleta, naranja. Muy buena.
Churrasco de pollo.

Lo más impresionante del Pimpi, aparte de que está todo bueno, es la rapidez en el servicio. Nos encanta.

Hasta una tuna amenizaba.

Ya de vuelta al hotel, mucha gente por la calle. Yo me hice una foto con los del Málaga.

Soy del Atlético, pero bueno.

Mucha Málaga.

El domingo, a las ocho, salimos del hotel hacia el Rincón de la Victoria, lugar que visitábamos por primera vez.

La carrera salía al 10:30 pero los dorsales se recogían antes, como siempre.

Preparados.

Y a mí me tocaba quedarme sola. Iba a conocer sola esta playa. Y ha sido toda una sorpresa. Tiene un paseo marítimo muy largo, muy agradable y animado. Llega por un lado hasta un túnel de piedra excavado en un peñón que comunica esta playa con la de al lado, llamada la Cala Del Moral. Es un paseo de varios kilómetros, espectacular.

Al fondo puede verse el túnel excavado en el peñón.
Desde el peñón.
Tuve que comprarme esta gorra por el calor que hacía.
Me gusto más sin gorra.

Debajo de esta roca hay una imagen de la Virgen del Carmen que visita la gente, a pie de playa.

Se iba echando la hora, y me fui acercando hacia la zona donde llegarían los ciclistas después de terminar arriba en la cumbre.

Luis me mandó un Whatsapp entonces. Ya había terminado, 53 minutos y 56 segundos había tardado, y había sido segundo. Otro carrerón. Y yo estaba para verlo.

Ya estaban preparando para los espetos, que no pueden faltar en Málaga.

Ya llega la primavera.
Esta foto se la dedico a Carmen.

Y ya llegó el podio.

Campeones. Tiempazos que han hecho.

Qué pena nos daba irnos. En un día espléndido. Es para quedarse. Bueno, ya volveremos.

De camino paramos a comer en el restaurante Victoria en la carretera a Córdoba, nuestro arroz. Qué bien te sirven, tan rápido.

Pusimos la radio y sonó el grupo La Mosca. La canción, “Para no verte más“.

Qué recuerdos nos trae esa canción. Recuerdos de hace veinte años, cuando llegamos a Andújar por primera vez. Fue en verano y nos tocó vivir en un pequeño piso del centro, muy mal acondicionado.
Esa canción, una piscina y los boquerones en vinagre nos hicieron sobrevivir.
Lo explico. No teníamos televisión. Poníamos la radio, sonaba la música y nos animábamos. Una de las que más poníamos era la de la Mosca.

La piscina era lo mejor del piso. Carmen aprendió a nadar y Noelia fue conociendo a alguna chica del bloque con la que pudo compartir amistad.
Los boquerones los comíamos en un bar-quiosco en la plaza del mesón. Estaban buenísimos.

Todo eso nos salvó el verano, que no era fácil. Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevas relaciones. Sin televisión tres meses. Jugábamos más. Jugábamos con las manos, haciendo sombras chinescas, les encantaban a mis hijas.

Cómo pasa la vida. Ya son mayores.

Ya pueden beber cerveza.

Ellas son todo y más.

Y en el día internacional de la mujer. Dar gracias a la energía femenina, que es creadora, que es amorosa, que es vida.

En el Rincón de la Victoria, tuvimos vida.

Seguimos enganchados. Volveremos en una semana al mar.

3 comentarios

  1. Noelia

    Mami es una entrada genial!!! Es verdad q esas cosas son las q no hicieron sobrevivir ese verano. Ahora tenemos q pasar la cuarentena y tenemos muchas más cosas pero sobretodo a nosotros juntos. Os queremos mucho!!! Ya mismo estaréis d carreras, iros preparando q como os dije ayer vais a tener q ir por la mañana a una y por la tarde a otra y por la noche a la feria, patios, romerías, bodas, comuniones …. q se deje papi de dietas y se ponga a almacenar hidratos q los va a necesitar😂.
    Las recetas muy buenas, la ensalada malagueña ya la has hecho en casa y genial.
    Un beso y abrazo muy grande!!!!!! 😘😘😘😘😘😘😘😍😍😍😍

    P.D. La cerveza era 0’0 q conste jajaja. 🍻

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