Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Estamos de vuelta con el Campeonato de España
Estamos de vuelta con el Campeonato de España

Estamos de vuelta con el Campeonato de España

Después de unas buenas vacaciones en la playita, en la maravillosa Barrosa, y una miniescapada a Manzanares el Real, y de la incorporación al trabajo, volvíamos a la competición, nada más y nada menos que con un Campeonato de España.

Pero vamos por partes. Esas vacaciones se merecen un hueco en mi blog. Que así serán más inolvidables. Con unas fotos para la posteridad.

En el paseo marítimo.
¡Esa parejita!
En ese maravilloso entorno natural.
Disfrutando en el mercado de Chiclana, frutas y pescados.
Luciendo el cestito recién hecho y recién comprado.
¡Vaya barbacoa que íbamos a preparar, Diego el director!
¡Qué me decís de este pargo al horno!
¡Y de esta paella!
Y aquí con Freddie Mercury, preparados para su concierto. Inolvidable.
Y acabamos los recuerdos con la puesta de sol, ¡mejor final imposible!

Y después la miniescapada a Manzanares el Real. A nuestro pisito.

Bonita estampa, con el Yelmo al fondo. Desde la plaza del pueblo.
Espectacular desde el pantano.
Un castillo de cuento.
Una pareja enamorada.

Y después mi cumple.

La edad no importa. ¡Cotillas!

Después me incorporaba al trabajo y después…

A preparar la escapada al Campeonato de España. Desafortunadamente iba a ser corta, corta, por motivos de trabajo.

Pero con ganas e ilusión. ¿Dónde?

Asturias: La carrera iba a ser en San Román de Candamo, a una media hora de Oviedo, donde dormiríamos.

Ocho horitas de viaje. Llegamos sobre las 18:00 a San Román. Queríamos ver el recorrido. Pequeño pueblo asturiano.

Hacía bastante calor que nos sorprendió. Pero también nos sorprendió el recorrido de la carrera. Luis se esperaba que fuera más llana para que su bici nueva de «Cabra», funcionara a tope. Pero no era así. Recorrido con subidas, bajadas y todo esto acompañado de la lluvia. La carrera se transformaba en peligrosa. Esa bici de contrarreloj es más peligrosa con la lluvia.

Pero no hay desánimo.

Nos vamos a Oviedo. Un hotel no céntrico, elegido para salir fácilmente de Oviedo.Un pequeño paseito. En la zona que estábamos, que no era muy céntrica, había poca gente por la calle y la que vimos, gente mayor. Poco ambiente en Oviedo.

Cenamos unos bocadillos que habíamos llevado de casa, muy ricos. Descansamos bien.

Y el domingo, prontito, hacia San Román. Luis salía sobre las 10:00 de la mañana.

Hizo la contrarreloj en 24:40 minutos. 15 km. El quinto de la clasificación. Pocas diferencias entre los primeros. La medalla de plata tardó 23 segundos menos que Luis.

La lluvia, aunque era poca, fue un hándicap. Hubo que extremar las precauciones y frenar más de lo que se deseaba en las curvas. Ahí se iba a perder la carrera.

Pero todos estaban contentos. Llegaron sanos y salvos.

Foto después de la carrera.

Y quisimos irnos ya para casa. Y no pudimos.

Hasta que no acabara la carrera, sobre las 14:00, nadie salía del pueblo. Carreteras cortadas. Incomunicados. Lo nunca visto.

Pues a pasear y a hacer alguna foto para mi blog. Y vaya que me alegré.

¡Tan verde!
Increíble cómo me integro con los colores del paisaje.
¡Qué felicidad! No desentono nada.
Un hórreo asturiano.
El río Nalón.

Y andando descubrimos que en este pueblo hay una cueva famosa, una cueva con pinturas prehistóricas. Fuimos al centro de interpretación. No tuvimos suerte. Para visitar la cueva, que está a dos kilómetros del pueblo, hay que reservar con antelación.

Lo que sí pudimos hacer es visitar el centro donde tienen representadas las pinturas.

La guía contaba que en la cueva ya han desaparecido muchas de estas pinturas debido a la masificación y poco cuidado de la cueva. Estas pinturas fueron descubiertas por un niño del pueblo apodado Cristo por el año 1920.

Nos queda volver y visitarla.

En una terraza del edificio donde está el centro de interpretación. Debajo, los coches de los ciclistas.

Antiguo hospital

No puede faltar un selfie del lugar.

Pensamos en comer en el pueblo. Vimos un restaurante con buena pinta. Decía que se podía comer la mejor fabada de Asturias.

Y dijimos pues a comer. Pero, oh, decepción, nos dieron con la puerta en las narices. Que estaba todo reservado. Madre mía, en un pueblo pequeño, pequeño.

Pues ya está. Nos lo apuntamos.

En la próxima visita, cueva y restaurante. No puedo quedarme sin comer la mejor fabada del mundo.

Quizás le tendría que haber dicho que era una YouTuber de la cocina y a lo mejor…

Qué puedo decir. Que me quedé con ganas de estar más en Asturias.

Salimos de allí con 15 grados y llegamos a casa con casi 40. Esos contrastes de este país.

Me encuentro mejor en Andalucía. Soy más feliz. Está en el ambiente.

Allí tienen los paisajes, pero peor humor.

Me gusta el calor. ¿Habré perdido la cabeza?

Nos vemos en la próxima aventura. El fin de semana que viene sin ir más lejos.

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