Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Subida a Cumbres Verdes
Subida a Cumbres Verdes

Subida a Cumbres Verdes

Cumbres Verdes se encuentra en los límites del Parque Natural de Sierra Nevada. Pertenece al municipio granadino de La Zubia, a solo 10 km de la capital.

Y allí nos fuimos el sábado por la tarde. Comimos en casa unos ricos y deportivos espaguetis de los que ya todos conocemos y, seguidamente, sin tiempo para nada más, cogimos el coche y en marcha.

Llegamos a la zona de salida, que es donde empieza la carretera a Cumbres Verdes.

Un lugar muy conocido y frecuentado tanto por ciclistas como por senderistas. También debe existir allí un lugar de celebración de eventos, bodas, etc, porque, ya casi cortada la carrera para coches, dejaron pasar a unos que iban a una boda.

Los dorsales se recogían de 16:30 a 17:30. Porque la carrera empezaría a las 18:00 horas.

Una cronoescalada de 4 km, corta pero durísima. Rampas rectas con porcentajes continuos del 8-12%. Y con otro aliciente para mayor dureza, el calor.

Cada 30 segundos salían los corredores, de todas las categorías.

Antes de la carrera, los ciclistas entrenan un poco, algunos por el recorrido de la carrera, otros en rodillo, calientan piernas. Luis dio una vuelta.

Carretera de la carrera.

Primero salían los cadetes y las féminas. Una de ellas que participa en Máster 60 es una médica, con la que compartí unas palabras. Dice que la bici es su pasión. Va acompañada de su marido a las carreras, que hace de manager. Da gusto verles.

Llegó la hora de la salida de Luis.

¡LUIS que te caes!

Y yo, mientras él corría, pues buscando una sombra, y viendo a los demás ciclistas salir. Compitieron 120.

Luis tardó 18:10 minutos, el tercero de su categoría, muy bien.

Me contó lo dura e interminable que era la subida.

Estoy muy contenta. El nivel es tan alto este año, que conseguir un podio es un gran mérito. Y que haya dos del mismo equipo en lo más alto pues es una gran alegría.

Sortearon cosas pero no nos tocó nada.

Nos volvimos para casa sobre las 20:30.

No puedo contaros qué comimos en La Zubia ni dónde dormimos porque no lo hicimos.

Solo he contado de nuevo lo que siento al ver a tanta gente aficionada a la bicicleta, cómo sufren en una subida de montaña dura, cómo es de reconfortante este deporte y cualquier otro al que se enfrenta un ser humano. Cada uno con su historia detrás.

Felicidades a todos. Me siento partícipe con mi presencia y con mi blog de esta magnífica experiencia.

Y hoy domingo que escribo esta crónica, he hecho una paella para «chuparse los dedos».

«Que no nos falte de na». Olé y olé.

Hasta la próxima, que será el fin de semana que viene. Espero contar algo que veremos en un museo. En un museo arqueológico. Algo único. No os lo perdáis.

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