Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Real Monasterio del Escorial
Real Monasterio del Escorial

Real Monasterio del Escorial

Hemos participado en una carrera en San Lorenzo del Escorial, al lado del Monasterio, una de las siete maravillas que tenemos en España.

Nos fuimos el viernes y nos quedamos en casa de mi madre, en Coslada.

El sábado por la mañana nos fuimos para El Escorial. Desde Coslada, una hora.

Los dorsales los iban a dar a partir de las tres de la tarde. Nos habíamos llevado la comida hecha, los famosos espaguetis de nuevo. Y otra vez nos supieron a gloria.

Esperando que dieran los dorsales. Buen día, aunque algo de viento.
Un café después de los espaguetis

A las 17:00 horas salían los máster 30, 40 y 50. Los máster 60 iban a hacer la mitad del recorrido, 47 km en total. Había que irse a otro pueblo, Colmenar De Arroyo y cuando pasara el pelotón, hora estimada las 18:00, se incorporarían los master 60.

Con su compañero y amigo Paco Benítez.
Entrenando un poco con los M-60 mientras llega la carrera.
Ya se van que viene el pelotón.

La carrera llegó a las 19:25. Luis quedó quinto. Entró en un grupo con el tercero y el cuarto. Estaba satisfecho. Había competido muy bien. Lo dio todo.

En los 50 metros últimos de meta, empedrado y en cuesta.

Bueno, no hubo podio. A la próxima será. Hace dos años, fue segundo. Pero madre mía, vaya nivel que hay en M-60.

Y nos vamos a contar la otra parte de la historia. Una de las cosas más bonitas que yo he visto. El Monasterio del Escorial. Es maravilloso por sí mismo y por su enclave, en la sierra madrileña, bajo el Monte Abantos, grandioso.

El Monasterio lo construyó Juan de Herrera, encargado por Felipe II. Tras ganar la batalla de San Quintín a los franceses y debido a la destrucción en esta guerra de una iglesia de San Lorenzo, decidió hacer este Monasterio en su nombre.

Se dice que la planta del Monasterio es como una parrilla. Y cuentan las leyendas que en esa parrilla asaron al santo. Y que dijo: «Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy asado».

Luis me hablaba del bibliotecario del Monasterio, Arias Montalvo, que nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz) y pertenecía a la secta espiritualista «Familia Charitatis».

En la biblioteca del Monasterio pudo leer todo tipo de libros prohibidos y así pudo influir en la decoración pictórica del interior del Templo. Se decía que era el nuevo Templo de Salomón.

Nosotros hace años íbamos a San Lorenzo del Escorial y conocimos el hotel Victoria. Recordamos como algo maravilloso cómo se veía el cielo desde nuestra habitación. Fue inolvidable el espectáculo de las estrellas, las lágrimas de San Lorenzo, en Agosto.

Tampoco olvidamos y recomiendo el chocolate con picatostes de la cafetería del hotel Miranda. Espectacular.

Creo que nos han quedado ganas de volver o de ir por primera vez, ¿verdad?

Cuando nos íbamos por la carretera de circunvalación que está próxima a la llamada «Silla de Felipe II» (desde esta silla el rey veía las obras, en lo alto de un monte), vimos de nuevo el Monasterio desde el coche. Y lo vimos con la luz del atardecer primaveral. Luis me dice que es un lugar mágico. Que es considerado un talismán. Que brilla y cambia de color continuamente, parece tener vida interior.

Llegamos a Andújar, por tanto, con las pilas puestas. Y pensamos en pedir comida de otro fuera de serie, de nuestro pizzero siciliano.

Parmiggiana.
Vegetariana.
Rollito de berenjenas, macarrones y arancini. Delicioso.

Y después por la tarde a votar. Porque somos ciudadanos en democracia, y democracia significa: pueblo («demos») y poder («cracia»); el poder del pueblo. Para los griegos, el que no votaba era «idiotes».

Y Aristóteles sentenciaba: «El ser humano es un animal político».

Me despido hasta la nueva cita del siguiente fin de semana. Una de las más o la más importante del calendario de la competición: Campeonatos de Andalucía.

A ver si nuestra visita al Monasterio, ese lugar mágico, nos ha cargado las pilas y conseguimos el éxito.

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