Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Torremolinos para disfrutar
Torremolinos para disfrutar

Torremolinos para disfrutar

Si buscas un lugar de sol y playa que no defraude, este puede ser Torremolinos. Lugar deseable para artistas de todas las categorías, desde tiempos inmemoriables. Ahora ya eso no ocurre. Ahora es visitado por turistas de a pie, de todas las nacionalidades y en todas las épocas del año.

Nosotros fuimos este fin de semana. Acompañados de un tiempo espléndido. En el hotel Sol Don Pedro, enfrente de la playa. Lleno de turismo extranjero, niños, jóvenes, mayores.

Los chiringuitos a rebosar. Nosotros habíamos reservado en José Cerdán, apuesta segura. Habíamos reservado para comer dos días, el viernes y el sábado.

Un buen menú. Y como siempre, el plato estrella, los espetos. Buenísimos. La dorada a la sal también estuvo muy buena.

Nuestra visita a Torremolinos estaba asociada a una carrera, como ya os imagináis. La carrera era el sábado, por lo que teníamos la tarde del viernes para disfrutarla.
Nos fuimos a las 18:00 a la playa. Nos sentamos a leer, sin sombrilla, que no hacía falta, y a andar un poquito por la orilla. No me atreví a bañarme por lo fría que aún está el agua. Aunque luego siempre me arrepiento. Seguro que si hubieran estado alguna de mis hijas, me habría metido, que ellas son muy valientes y me animan. Pero estoy acompañada del que no pisa el agua del mar porque es malo para su rendimiento.

Me había llevado un libro que me está costando leer, “Gil Blas de Santillana”, novela picaresca de Alain-René Lesage, la historia de un mozo de cuadra, que gracias a su capacidad de adaptarse a las dificultades de una vida intensa, va viviendo múltiples episodios increíbles que no sé cómo acabarán, y claro, aunque me cueste, yo quiero llegar al final. Es tan intenso todo lo que le pasa y el autor lo narra con tanto detalle, que exige mucha concentración y, a veces, muchas veces, ya carezco de esa virtud.

Pues leyendo y acabando nos fuimos de la playa, y después nos íbamos a dar el paseíto por el paseo marítimo, y luego a cenar. Otra vez en el Cerdán.

Pero espetos no, pedimos ensaladilla y unas croquetas. Rico.

Llegó el sábado. Día de carrera y día de examen de Noelia, un día muy importante en su vida, en su futuro, por el que lleva luchando mucho tiempo. Esta vez acompañada, además de por Tomás, por una nueva personita, Adrián, a la que todos estamos esperando con mucho amor. Y seguro que la ha animado desde la barriguita.

Llegamos a Cártama, lugar de la carrera. Cronoescalada dura. Con calor. Muchos participantes. La ha corrido muchas veces. Ha ganado en tres ocasiones. Ahora es complicado, ya muchos son más jóvenes y ganan. Pero nosotros nos estamos preparando para las citas próximas, Campeonatos de Andalucía, y estamos animados.

Esta foto ya es arriba, con la carrera acabada. En la foto aparecen Inmaculada, ciclista de Cardeña, gran competidora, ganadora de su categoría, y Francisco, otro crack de su equipo, de Dos Hermanas. Yo estaba en la salida con su mujer Consuelo, amiga mía. Hablando de nietos. Todas con nietos. Pues ala, ya me toca a mí. Que es algo para vivirlo, un amor especial, me dicen todas. Y qué ganas de comprobarlo.

Desde arriba, Luis, me comunicó que fatal. Pero no es así. Quedó octavo, con un tiempo mejor que hace dos años. Mucho nivel en la carrera. Bien.

Como no había podio, pues ya sabéis, nos vamos antes, y ¿a dónde?, a la playita. No sabemos na.

¿Y dónde comemos? En el Cerdán, obviedad. ¿Y qué comemos? Espetos, os lo pongo fácil. Con ensalada de tomate y aguacate y un rodaballo a la bilbaína, rico, pero los espetos mejor.
Y mientras comíamos, acordándonos de Noelia, que ya se estaba examinando. Para su futuro, un trabajo, con Tomás y Adrián.

Buscamos después una heladería para tomarnos un café diferente, con algo. Cuando estás en estos sitios, te entran ganas de cosas que habitualmente no haces. Y nos lo tomamos muy a gusto.

Café con una bola de nata con estraciatella. Rico, rico.

Y nos fuimos para el hotel esperando noticias de Noelia, que llegarían sobre las 17:00, y muy buenas. Estaba contenta con su examen. Ahora a esperar a Septiembre a que salgan las notas, y antes llegará Adrián. Ahora a preparar cositas para esa llegada. Que no le falte de na.
Nos fuimos otra vez a la playita, y cogí mi libro para avanzar con las peripecias de Gil Blas mientras escuchaba el ruido relajante del mar.

Después a pasear.

Esta vez nos fuimos en sentido contrario al Cerdán, y llegamos a la playa de la Carihuela. Nos trae recuerdos de nuestro inicio de vida en Andalucía, cuando llegamos a Puente Genil y hacíamos escapadas a Torremolinos. Así lo conocimos. Y nos quedábamos en esta playa y en sus chiringuitos. Con el paso de los años esta parte de Torremolinos empeoró.
Buscamos una cena alternativa, porque ya se nos salían los espetos por los ojos, y la encontramos.

Pues muy ricos los sándwiches.

Pues estas han sido nuestras peripecias. No son como las de Gil Blas de Santillana, ni tampoco quiero, jaja.
Nosotros solo para lo bueno, que ha habido mucho este fin de semana.

A la vuelta en el coche, el domingo, escuchando a nuestra Pepa, No es un día cualquiera. Me encanta ese lema. Pepa llevó a su programa a una historietista argentina, Maitena, que ha escrito mucho de mujeres. Su último libro: “Las mujeres de mi vida”. Suena muy interesante.

Y por la tarde partidita de mus.
¿Quién da más? A la próxima, más y mejor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *