Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
Maravillosa Cazorla
Maravillosa Cazorla

Maravillosa Cazorla

Llega una nueva carrera de la Copa de España. Otra cita de las que convocan a múltiples ciclistas de todo el país. Esta vez nos toca un viaje corto y eso también apetece.

Nos fuimos el sábado después de comer. Llegamos sobre las seis de la tarde y éste era el aspecto de la plaza donde estaba ubicado el hotel.

Precioso, desde el balcón de la habitación

El hotel es el Ciudad de Cazorla, cadena Sercotel. Estuvimos en él el año pasado y nos gustó. La ubicación es excelente. Está lleno de senderistas, con sus garrotas. Grupos numerosos.

Al llegar a Cazorla, yendo con las maletas hacia el hotel ( la única pega, el hotel no tiene aparcamiento), nos encontramos con dos compañeros del equipo de Luis que estaban también ubicándose cerca de nosotros, en otro hotel. Los saludamos y hablamos de quedar para cenar. A ver en qué sitio. Bueno, ahora después nos llamamos.

Llevamos las maletas y volvemos a por la bici. Muy cerca de donde habíamos dejado el coche había un restaurante, Raíces, parecía bastante nuevo, miré en internet, tenía buenos comentarios. Era sobre las siete de tarde, no había nadie, pero sí el dueño. Le comentamos que buscábamos un sitio para cenar pero que queríamos pasta para unos deportistas. Él se quedó un poco parado, nos dijo que tenía esa noche un evento, música indie, y que no sabía si podría atendernos. Lo pensó tres minutos y decidió que sí. Quedamos a las 20:30.

Éramos seis. El local muy chulo decorado. Nos preparó unos tagliatelles exquisitos, con verduritas, y al final lo pedimos para los seis.

Volcán de chocolate con helado, muy muy bueno.

Y qué puedo contar de la música. Pues que el cantautor, por así decirlo, desde mi punto de vista, vociferaba más que cantaba. Menos mal que cuando empezó, ya prácticamente habíamos terminado de cenar. Eso sí, el dueño del restaurante, encantador. Lo pasamos muy bien.

Nos recogimos cada uno en nuestro hotel y hasta el día siguiente. Prometía intenso.

Y no defraudó.

La carrera salía a las 10:30. Los máster 50 y 60 iban a correr casi 70 km y se incorporaban una vuelta después de la que daban los máster 30 y 40. No llovía, nublado.

Salieron, y las cuatro mujeres que éramos nos fuimos a visitar algo de ciudad. Nos encontramos con maravillosas vistas y así hice mis fotos del lugar.

Plaza de Santa María

Nos acercamos hacia una especie de iglesia derruida. Justo cuando llegamos esta iglesia, había una visita guiada, que solo costaba dos euros, y nos apuntamos. Iglesia construida por Vandelvira, que está excavada en un lateral sobre la montaña, que en el año 1694 se va a reventar por una gran tormenta, un diluvio. Se reconstruye, pero de nuevo con los franceses, y después con la Guerra Civil vuelve a quedar muy destruida y lo que vemos ahora se ha reconstruido en 2011.

Y quedaba lo mejor. Por debajo de la iglesia y de la plaza, hay un túnel por donde discurre el río Cerezuelo y la guía nos llevó a verlo.

El río a la salida del túnel subterráneo

Cuánta naturaleza respiras en Cazorla.

Después nos fuimos ya hacia la meta. Quedaba poco para la llegada.

Aunque nos esperaba alguna noticia desagradable. La carrera estaba prevista con la llegada sobre las 13:15. Se iba a retrasar, se habían producido dos caídas múltiples. Dios mío, a sufrir. Porque nadie sabe en la meta, a quién había afectado la caída. Hoy Luis no se había llevado el teléfono porque no le cabía en el maillot. Qué casualidad.

Empezaron a llegar ciclistas retirados de la carrera, algunos con las marcas de las caídas. Comentaron que alguno se lo había llevado la ambulancia al hospital. El líder de los 60 se había caído. Hablé con él y le pregunté por Luis, me dijo que lo había visto bien, no se había caído. Él con erosiones y dolor de hombro. Pobre.

La llegada se retrasó una hora. Cuando hay caídas y se van las ambulancias hay que esperar que venga otra.

Y al final una alegría muy grande. Luis al sprint luchando por el segundo puesto y lo consigue. Estaba exultante.

Ha sido un fin de semana intenso de emociones. Conocimos un nuevo restaurante, un pésimo cantante, he disfrutado con la buena compañía de las mujeres de los ciclistas, con la naturaleza de Cazorla y sobretodo con el bonito sprint que nos ha dado Luis.

No se puede pedir más. La pésima música del restaurante la he olvidado gracias a la que hemos escuchado al volver, música de los años 80, Camilo Sexto, con su «Vivir así es morir de amor», o Raphael, » Yo soy aquel», Julio Iglesias, » La vida sigue igual».

Y que siga por favor.

Volvemos en una semana, otra vez cerca de casa, Montemayor. Os invito a la carrera, de nuevo Copa de España.

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