Descubriendo Andalucía con la bici a cuestas
V Cronoescalada Mijas
V Cronoescalada Mijas

V Cronoescalada Mijas

Volvíamos a uno de los pueblos más bonitos que conocemos. Con una ubicación espectacular, unas calles de casas con fachadas de color blanco, decoradas con macetas y flores. Con mucha animación, tiendas, alegría.

De noche.
De día.
Es muy pronto. Aún no hay gente.

Esta vez nos íbamos a quedar en un nuevo alojamiento. Gracias sobre todo a mi blog, pude recordar que hace un año no me convenció el alojamiento, que fue en un buen hotel teóricamente pero que habíamos dormido mal por el ruido de los que allí se alojaban.

Pues quise cambiar. Hemos pasado la noche, llegamos sobre las 20:30, en La Posada de Mijas. Al llegar nos asustamos porque no sabíamos dónde dejar el coche. Luego nos calmamos porque hay un aparcamiento en el pueblo, no muy lejos donde solo cobran un euro al día y está bien.

Nos recibió en La Posada la dueña, una señora mayor, entrañable, que nos trató muy bien y nos dio una muy decente habitación. Ella me dijo, ¿verdad que es bonita? Yo le dije preciosa. Tiene buenísimas críticas en Internet.

Y rápidamente nos fuimos a cenar. Volvimos al mismo restaurante que habíamos ido el año anterior, «El mirlo blanco», restaurante Vasco. Las críticas buenas y malas.

Lo que comimos nos gustó. Es un poco caro. Y lo que menos nos gusta es el servicio. Poco agradables, incluso puedes verlos discutir. Lleno de extranjeros, creo que todos británicos.

Ensalada de bacalao. Rica. Lleva bacalao, patata, canónigos, cebolleta, naranja, perejil.
Merluza de pincho rebozada. Muy rica.

Y dormimos bien, que es lo importante.

Por la mañana, amanecimos sin sol. Muchas, muchas nubes. Pero sin aire y sin frío.

Foto chula antes de la carrera, para quitar los nervios, ¡Arre burrito!

Recogimos dorsales a las 8:30 y la carrera salía a las 10:00, aunque se iba a retrasar luego 45 minutos porque no llegaba la ambulancia.

Camino de la zona de salida.
Zona de salida.
Listado de la orden de salida de los corredores. Cada 30 segundos.

Cronoescalada exigente de 5 km, con un porcentaje medio del 10% y carretera rugosa. Muy dura.

El podio muy caro. Participaban los mejores.

¡Vamos Luis!

Y yo mientras transcurría la carrera estuve acompañada de Rosa, una amiga de las carreras y nos tomamos un café y un pitufo de atún, algo hay que hacer.

En menos de una hora estaban de vuelta.

Y todos han hecho un carrerón. Luis ha conseguido el segundo puesto, por lo que estaba muy contento.

El regalo, otra copa. ¡Con la cerámica tan bonita que podrían darnos!

Y muy contentos nos volvimos para casa.

Paramos a comer en el camino, otra vez, en el restaurante Victoria de la carretera de Málaga a Córdoba, la que no es de peaje. Pedimos el arroz y un entrecot para compartir a la brasa. El servicio es genial y da gusto comer en este sitio.

¡Que no falte un buen arroz!

Bueno, va quedando poco de temporada ciclista y ahí seguimos, con Luis con buena forma y yo su fiel acompañante y bloguera disfrutando mucho e intentando transmitirlo en mi blog. No quiero que se me olvide nada.

Y mañana, si no llueve, saldremos con el tándem, para que Luis no pierda esa magnífica forma.

Nos vemos el próximo fin de semana.

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